La adoración Bíblica: los códigos del cielo para vivir bajo el Reino de Dios.
- Pastora Martha Janeth

- 6 jul
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Leer Salmo 47:6 "Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad "
Adoración recomendada: Yeshua HaMashiaj (Montesanto).
La adoración proclama que Dios es el que Reina.
Cuando un rey era coronado en Israel, su reinado era anunciado con trompetas y celebración. En 1 Reyes 1:38-39, cuando Salomón fue ungido rey, las trompetas sonaron y el pueblo gritó: ¡Viva el rey Salomón! Sin embargo, mucho antes de que existieran los reyes de Israel, Dios ya reinaba sobre toda la creación.
Por eso el Salmo 47:6 proclama: “Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad” La adoración bíblica no es simplemente música. Es la proclamación pública de que Dios reina. Es un sonido que anuncia Su gobierno, Su presencia y Su victoria.
La adoración produce los sonidos del cielo.
David entendía esta verdad. 2 Samuel 6:14-15 relata que “David danzaba con todas sus fuerzas, mientras el arca del Señor era llevada entre aclamaciones y sonido de trompeta”
La palabra utilizada para "aclamación" implica júbilo, celebración, aplausos y una expresión visible de alegría delante de Dios. Por eso el Salmo 89:15 declara: “Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte”. La adoración genera un sonido espiritual que conecta la tierra con el cielo.
Hoy vivimos rodeados de voces, opiniones y mensajes contradictorios. Sin embargo, la Iglesia necesita volver a escuchar los sonidos claros de Dios. El, está formando una generación cuya voz llevará esperanza, sanidad, liberación y dirección a otros. No se trata solamente de cantar; se trata de transmitir el sonido correcto del Reino.
El sonido de la alabanza desata la victoria de Dios.
Uno de los ejemplos más poderosos se encuentra en 2 Crónicas 20. Judá estaba rodeada por enemigos imposibles de vencer. Entonces Dios habló por medio del profeta Jahaziel: “No es vuestra la guerra, sino de Dios”.
Las instrucciones fueron sorprendentes: Estad quietos, confiad en Dios, adorad, alabad con fuerte voz, Marchad hacia el enemigo. Josafat colocó primero a los adoradores y después al ejército. Y ocurrió algo extraordinario: “Cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso emboscadas contra sus enemigos”. La victoria comenzó cuando la adoración comenzó. El resultado fue tan grande que el pueblo pasó tres días recogiendo el botín.
La adoración no siempre cambia primero la circunstancia; cambia primero la atmósfera espiritual. Cuando Dios encuentra un pueblo que le adora en medio de la batalla, Él pelea por ellos.
Los cuatro códigos de la adoración según Dios.
En Números 10:1-10, Dios ordenó fabricar dos trompetas de plata para dirigir al pueblo. Aquellas trompetas emitían cuatro sonidos diferentes:
1. Convocar: La trompeta reunía al pueblo delante de Dios. La adoración sigue convocando hoy a personas hacia la presencia de Dios.
2. Movilizar: La trompeta indicaba cuándo era tiempo de avanzar. La adoración verdadera nunca nos deja estancados; nos impulsa hacia el propósito de Dios.
3. Ir a la guerra: La trompeta anunciaba batalla y pedía la intervención divina. La adoración sigue siendo una poderosa arma espiritual contra el temor, la oscuridad y la oposición del enemigo.
4. Adorar y celebrar: Las trompetas también sonaban en las fiestas, celebraciones y sacrificios. La adoración expresa gratitud, honra y reconocimiento de que Dios sigue siendo Rey.
No es la trompeta, es el sonido, es el código de Dios. Pablo enseñó en 1 Corintios 14:7-9 que una trompeta con sonido incierto no prepara a nadie para la batalla. El problema nunca fue el instrumento. El problema es el sonido que produce:
No es solamente orar; es qué sonido sale cuando oras.
No es solamente adorar; es qué sonido transmites cuando adoras.
No es solamente predicar; es qué mensaje escucha la gente.
No es solamente hablar de Cristo; es manifestar el Reino de Cristo.
Dios está buscando creyentes que emitan sonidos claros del cielo:
Sonidos de fe.
Sonidos de esperanza.
Sonidos de autoridad espiritual.
Sonidos de amor.
Sonidos del Evangelio del Reino.
Josué vio caer los muros de Jericó cuando sonó la trompeta (Jos. 6:5). Gedeón vio huir a un ejército cuando sonaron las trompetas (Jue. 7:19-21). La victoria nunca estuvo en el instrumento, sino en la obediencia al sonido de Dios.
La Iglesia debe emitir un sonido claro porque Cristo viene.
EL REY VIENE, La Fiesta de las Trompetas (Hb. Yom Teruah) era conocida como el día del toque de Trompeta. Proféticamente apunta al regreso de Jesucristo y al establecimiento definitivo de Su Reino.
Apocalipsis 11:15 declara: “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor Jesucristo; y Él reinará por los siglos de los siglos”. La Iglesia ha sido llamada a emitir un sonido claro en esta generación. Un sonido que: Convoca, Moviliza, Conquista, Despierta, Anuncia que Cristo Reina. La instrucción sigue siendo la misma: ¡Marchen! ¡Avancen! ¡Lleven el Reino! ¡Porque el Rey viene!
Oración Profética:
Padre amado, hoy abrimos nuestro corazón para escuchar Tu voz por encima de cualquier otra voz. Afina nuestros oídos espirituales para reconocer los sonidos del cielo y llena nuestra boca con palabras que reflejen Tu Reino. Haz de nosotros una generación que convoque a otros a Tu presencia, que movilice a las personas hacia Tu propósito, que pelee las batallas desde la adoración y que anuncie con claridad que Jesucristo es Rey. Que nuestra oración tenga sonido de fe, nuestra adoración sonido de victoria y nuestra predicación sonido de Reino. Activamos nuestros dones, nuestra voz y nuestro llamado para extender Tu gloria dondequiera que vayamos. En el Nombre poderoso de Jesús.
Sigue orando con tus propias palabras, de forma audible y deja que el Espíritu Santo te guíe… En el nombre de Jesús.
Amén.



Amén y Amén
Amén
Amén y Amén