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Tu Dolor Tiene un Propósito.

15 sept
5 min de lectura
Imagen cristiana que representa cómo Dios transforma el dolor en un proceso de fe, esperanza, restauración y victoria.

Leer 1 Samuel 30:3-4 "Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. 4 Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar"


Adoración recomendada: Cuando todo parecía perdido | Jonh Corniel.


Cuando el dolor revela lo que hay dentro de nosotros.


Todos fuimos separados por un propósito, y alguna vez conocimos la cara del dolor. En alguna situación con un familiar, con la pérdida de un padre o una madre, o con situaciones con un hijo o una hija, o en alguna quiebra económica, o un desastre natural como el que acaba de ocurrir. El dolor ha sido parte ineludible de nuestras vidas y quizás para alguien que esté al alcance de este blog este siendo ahora una realidad.


Pero es ahí en medio del dolor donde muchas veces usted conoce su potencial y de que está hecho. Lo que se revela a veces no es bueno, y nos damos cuenta que necesitamos afinar algunas cosas en nuestra vida. Tal vez lo que sale es queja y amargura y entendemos que necesitamos madurar más.


Hay batallas que nos eligen.


Hay batallas que yo no tengo la oportunidad de escoger, sino que ellas me eligen a mí, pero cada batalla tiene un botín, una recompensa, una promoción. Y hay batallas que te eligen para mostrar tus debilidades, pues si las eligiéramos nosotros elegiríamos batallas en las que somos fuertes, pero las batallas que nos eligen muestran nuestras debilidades para que aprendamos a depender de Dios.


Hay momentos en la vida en los que nosotros también enfrentamos situaciones que no escogimos. Una pérdida, una enfermedad, un divorcio, una crisis familiar, una situación económica, un futuro incierto o cualquier circunstancia que nos haga sentir que el terreno bajo nuestros pies dejó de ser estable.


Y entonces aparece la pregunta...


¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?


Hebreos 12:11 “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”


La respuesta a la pregunta, quizás es porque tu eres el que carga un propósito diferente. Por eso, esfuérzate por enfocarte más en lo que el proceso de formación está produciendo, que en lo que te está costando. Porque el dolor tiene dos caras una visible y otra invisible, y hay que enfocarse más en lo que no se ve, en lo que al final se convertirá en un fruto apacible y un futuro glorioso.


No significa que Dios se complazca con nuestro dolor o que todo en la vida haya que conseguirlo con dolor. Significa que tu dolor tiene un propósito en Dios, que Dios puede tomar incluso nuestros momentos más dolorosos y convertirlos en parte de un proceso de crecimiento, restauración y victoria.


Tu tristeza se convertirá en gozo.


Juan 16:20-22 “De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; PERO aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. 21 La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. 22 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”.


Mire lo que dice Jesús: “aunque estén tristes, su tristeza se convertirá en gozo.” Y hay una palabra que cambia completamente la perspectiva: PERO.


  • Tal vez hoy estemos desubicados, PERO Dios nos acomodará mejor.

  • Tal vez llegó el temor por un diagnóstico contrario a lo que esperábamos, PERO nuestro dolor se convertirá en el gozo de una sanidad total.

  • Quizás hay dolor por la pérdida de un ser querido, PERO Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida.”

  • Muchas personas han perdido sus hogares, sus pertenencias y aquello que durante años habían construido, PERO su futuro será mejor de lo que habían pensado.


¿Por qué? Si puede leerlo en voz alta diga: Porque ha llegado mi hora. Jesús utiliza la imagen de una mujer que está dando a luz. Ella tiene dolor porque ha llegado su hora. El dolor anuncia que llegó el momento de abrazar, palpar, disfrutar lo que se ha esperado. Y la Biblia dice que, una vez que la mujer ha dado a luz y abraza a su bebé, ya no se acuerda del dolor por el gozo de lo que ha nacido.


Eso significa que el dolor no siempre está anunciando un final. El dolor también puede traer una noticia: ha llegado tu hora.


  • Ha llegado la hora de reconciliarte con Dios.

  • Ha llegado la hora de volver a creer.

  • Ha llegado la hora de recuperar la esperanza.

  • Ha llegado la hora de ver lo que Dios estaba preparando.


Porque llegó el momento en que abrazarás aquello que Dios produjo en medio de tu aflicción y podrás mirar atrás y decir: “Ahora entiendo por qué tuve que atravesar esto.” Tal vez hoy hay lágrimas, PERO viene el gozo. Tal vez hoy hay incertidumbre, PERO Dios sigue teniendo el control. Tal vez hoy hay pérdida, PERO Dios todavía puede restaurar. Tal vez hoy no entiendes el proceso, PERO Dios ya conoce el final.


Tu dolor no tiene la última palabra.


David también lloró, perdió y atravesó una situación que no había escogido. Pero aquel dolor no fue el final de su historia. La Biblia dice que “todo lo recuperó David” (1 Samuel 30:18-19). Y esa también puede ser nuestra declaración de fe: lo que hoy parece pérdida no será el final. Y profetizamos que Dios restaurará todo en tu vida, recuperarás todo lo que habías perdido y lo que te causó dolor y aflicción no lo volverás a ver en tu vida en el nombre poderoso de Jesús. Porque en Dios, los dolores se vuelven procesos, los procesos se vuelven promesas y las promesas nos conducen a la restauración.


Oración Profética:

Señor Jesús, hoy declaramos que nuestro dolor no tendrá la última palabra, porque tu poder sigue siendo mayor que todo aquello que hemos vivido. Declaramos que toda tristeza, toda desesperanza, toda angustia, toda ansiedad, toda amargura, toda depresión y toda incredulidad que haya intentado minar nuestra fe y robarnos la esperanza, tiene que retroceder en el poderoso nombre de Jesús. Declaramos que toda herida que no supimos entregar, hoy la ponemos en tus manos, porque tú ya cargaste nuestros dolores y no caminaremos solos con aquello que tú ya llevaste en la cruz. Declaramos que donde hubo dolor vendrá fortaleza, donde hubo lágrimas vendrá gozo, donde hubo pérdida vendrá restauración, donde hubo incertidumbre volverá la esperanza y donde nuestra fe fue sacudida volveremos a levantarnos con mayor confianza en ti. Creemos que lo que parecía el final será transformado por tu poder en un nuevo comienzo, que nuestro dolor producirá virtudes, que nuestro proceso producirá fruto y que nuestras lágrimas se convertirán en testimonio. Hoy nos levantamos y volvemos a creer en el nombre poderoso de Jesús, Amén.

Sigue orando con tus propias palabras, de forma audible y deja que el Espíritu Santo te guíe… En el nombre de Jesús.


Amén.




2 comentarios

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Invitado
20 sept
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Amén.🙏🏼

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Yulman
15 sept

Amén

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