Una Fe que No se Rinde.

Una fe que permanece en medio de los obstáculos.
Adoración recomendada: NO ME SOLTARÁS | Neway Music.
Vamos a leer Leer Mateo 15:22-28 haciendo una exégesis del texto para entender como Jesús puede usar aun los obstáculos que encontramos en el diario caminar, para que desarrollemos una fe que no se rinde.
La Biblia dice: V22 "Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
Cuando reconoces quien es Jesús, puedes beneficiarte de su Pacto.
Los lugares son importantes en la Biblia, Canaán era una ciudad idólatra, cuyo dios era Baal. Era un pueblo gentil, que practicaba la prostitución, no tenía pacto con Dios; vivían sin fe, sin esperanza y sin salvación.
Pero la mujer usa el lenguaje de pacto, de los Israelitas (aunque ella no lo era de nacimiento). Sin embargo, su clamor, era el de una madre desesperada por la condición de su hija, que reconoció que Jesús era el salvador del mundo y quien extendería el pacto de Dios, sus promesas y su herencia a todos los pueblos de la tierra. En otras palabras, no importa el lugar donde estés o de donde provengas, tu puedes desarrollar una fe que libere tu casa, que sane tu vida, que salve a tu familia.
Cuando Dios parece guardar silencio.
V23a. Pero Jesús no le respondió palabra. - El silencio de Jesús, es el primer obstáculo que la mujer tuvo que vencer. Esa fue, “la prueba de ser ignorado”. El silencio de Jesús no es indiferencia, es una señal de que su amor está trabajando en nosotros.
Cuando el rechazo intenta detener tu fe.
V23b. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. - El segundo obstáculo, fueron los discípulos de Jesús. La mujer tuvo que enfrentar “la prueba del rechazo”.
Cuando las circunstancias parecen decir que no.
V24. Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. - Jesús mismo le levantó el tercer obstáculo: Los cananeos, no tienen derecho a la herencia de los Israelitas. Es “la prueba del status quo” Jesús estaba desarrollando la fe de la mujer. V25. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! La Biblia Amplificada dice que “ella se le acerco y postrándose delante de Él, le adoró y oró diciendo: ¡Señor, Ayúdame! - La mujer estaba determinada a recibir su milagro, por eso, se postró y comenzó a adorar a Jesús.
Una fe que vence la ofensa.
V26. Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. - La respuesta de Jesús pone a prueba y revela la naturaleza de su fe. El cuarto obstáculo fue el insulto de Jesús. Esa fue “la prueba de la ofensa”. La ofensa no consiguió detenerla; su fe, fue más grande que aquello que podía hacerla retroceder. pero detrás de una gran ofensa viene la bendición.
Una fe que sigue confiando en Jesús.
V27. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. - En lugar de ofenderse, la mujer reconoció que el Poder de Jesús era tan grande, que una sola migaja bastaba para sanar a su hija. V28. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. - Finalmente, Jesús dice: Estoy impresionado con la fe de esta mujer, que nunca se da por vencida."
¿Qué hay detrás de una fe grande?
La fe grande no es la que nunca encuentra obstáculos; es la que, aun encontrándolos, sigue reconociendo quién es Jesús. La cananea no sabía cómo terminaría la historia, pero sabía a quién acudir. Y esa es la fe que Jesús destacó. Que el silencio no te haga parar.
Que el rechazo no te haga retroceder. Que la ofensa no te haga abandonar. Sigue acercándote a Jesús. Seguramente has estado pasando, por el proceso que desarrolla una gran fe. Solo es cuestión de tiempo, para que se manifieste la bendición y venga el rompimiento y el milagro que ha estado esperando.
Oración Profética:
Señor Jesús, hoy venimos delante de Ti como aquella mujer cananea, necesitados pero convencidos de que Tú eres nuestra esperanza. Enséñanos a tener una fe que no se rinda cuando parece que no hay respuesta. Que Tu silencio no nos haga abandonar, que el rechazo no nos haga retroceder y que las circunstancias no nos hagan dudar de quién eres Tú. Danos una fe que siga buscando, que siga clamando, que siga adorando y que permanezca de pie aun cuando el camino sea difícil. Señor, si alguna persona hoy está cansada de esperar, fortalece su corazón. Si alguien siente que Tú estás en silencio, recuérdale que el silencio no significa ausencia. Si alguien ha sido herido o rechazado, sana su corazón y ayúdalo a seguir acercándose a Ti. Haz crecer nuestra fe hasta que podamos decir: Señor, aunque no entiendo el proceso, sigo confiando en Ti. Aunque no vea la respuesta, sigo creyendo en Tu poder. Aunque tenga que esperar, no voy a soltar Tu mano. Que nuestra fe no dependa de lo que vemos, sino de quién eres Tú. Y que, como aquella mujer, podamos permanecer delante de Ti hasta escuchar: “Grande es tu fe.” en el nombre de Jesús, Amén.
Sigue orando con tus propias palabras, de forma audible y deja que el Espíritu Santo te guíe… En el nombre de Jesús.
Amén.




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