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Es Tiempo de Reconstruir tu Vida y Cumplir el Propósito de Dios.

Paisaje al amanecer que representa un nuevo comienzo, la restauración espiritual y el propósito de Dios según Eclesiastés 3:1

Leer Eclesiastés 3:1 "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora"


Adoración recomendada: Este es el Tiempo (Nancy Amancio).


Dios tiene un tiempo perfecto para cada etapa de nuestra vida.


Hay una verdad que todos debemos aprender: Dios nunca llega tarde. Él no trabaja con nuestro reloj, sino con su propósito. Mientras nosotros contamos los días, Dios prepara los corazones. Mientras nosotros vemos demora, Él está formando el carácter. Mientras nosotros pensamos que nada está pasando, el cielo sigue obrando.

 

Salomón escribió: "Todo tiene su tiempo." No dijo que algunas cosas tienen su tiempo. Dijo todo. Hay tiempo para sembrar, tiempo para llorar, tiempo para esperar, tiempo para sanar, tiempo para construir Y también hay un tiempo para levantarse y caminar en el propósito de Dios. La pregunta no es qué tiempo estás viviendo. La pregunta es: ¿Estás respondiendo a lo que Dios quiere hacer en este tiempo? Porque cada temporada de Dios demanda una respuesta diferente.

 

Es tiempo de reconstruir los muros caídos de tu vida.

 

Nehemías 2:17-18 "Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio... Entonces dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien."


Nehemías 4:6 "Edificamos, pues, el muro, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar."  Nehemías llegó a Jerusalén y encontró una ciudad destruida, las puertas estaban quemadas, los muros estaban en ruinas, pero Dios no lo llamó para llorar sobre las piedras, Lo llamó para levantarlas.


Muchos viven mirando las ruinas de su pasado. Un altar familiar apagado, una familia herida, una fe debilitada o sueños enterrados por el desánimo. Pero Dios no llamó a Nehemías para lamentarse frente a los escombros, sino para reconstruirlos. Hoy sigue diciendo: "Levántate y edifica." Cuando Dios restaura, no solo levanta muros; sana corazones.


Es tiempo de recuperar lo que parecía perdido.


David llegó a Siclag y encontró la ciudad consumida por el fuego. Había perdido su familia, sus bienes y toda esperanza. Pero antes de actuar buscó al Señor.  1 Samuel 30:8; "Y David consultó a Jehová... ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos."

 

1 Samuel 30:18-19 "Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, David lo recuperó todo."

 

David recuperó todo, no porque fuera el más fuerte, sino porque Dios peleó por él. Quizá tú también sientes que has perdido años, paz o pasión. Cristo sigue restaurando vidas y transformando el dolor en testimonio.


Es tiempo de llevar vida y esperanza a otros.


Dios nunca restaura solamente para que estemos cómodos, nos restaura para enviarnos. En la visión de Ezequiel 37:4-6. Ezequiel vio un valle lleno de huesos secos. Donde todos veían muerte, Dios veía un ejército. Le dijo: "Profetiza." Cuando la Palabra de Dios fue anunciada, lo que estaba muerto volvió a vivir. Ezequiel 37:10 "Y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo."

 

La Palabra de Dios sigue produciendo vida donde todo parecía terminado. Hoy nuestro mundo está lleno de personas que respiran, pero han perdido la esperanza, familias rotas, jóvenes sin propósito, personas esclavizadas por el pecado, gente que sonríe por fuera, pero está vacía por dentro. Dios quiere usar nuestra voz para anunciar que en Cristo hay vida. No hablamos nuestras propias palabras. Proclamamos la Palabra que da vida.


Es tiempo de manifestar el Reino de Dios en el mundo.


Jesús no solo predicó, también sanó, liberó, restauró, levantó al caído, consoló al quebrantado. Donde llegaba Jesús, el Reino de Dios se hacía visible. Lucas 4:18-19; "El Espíritu del Señor está sobre mí... me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos... a poner en libertad a los oprimidos."

 

Marcos 16:15-18 "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura...  17Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán."

 

Jesús dijo en Juan 20:21 "Como me envió el Padre, así también yo os envío."

 

La iglesia fue llamada a continuar esa misión. No fuimos enviados únicamente para llenar un templo. Fuimos enviados para llenar una ciudad con la presencia de Cristo. Hay enfermos que necesitan oración, hay personas atadas que necesitan libertad, hay familias que necesitan reconciliación, hay corazones que necesitan esperanza. No podemos quedarnos esperando que la gente venga.

 

Es tiempo de salir, es tiempo de buscar a los perdidos, es tiempo de amar al rechazado, es tiempo de extender las manos sobre el enfermo y orar con fe, es tiempo de anunciar que Jesucristo sigue salvando, sanando y liberando. Mientras el mundo anuncia desesperanza, la Iglesia anuncia esperanza.  Mientras el mundo produce muerte, la Iglesia anuncia vida. Mientras el enemigo destruye, Cristo sigue restaurando. 


Oración Profética:

Padre amado, hoy reconocemos que los tiempos están en tus manos. Si hemos permanecido detenidos por el miedo, el dolor o el desánimo, levántanos con el poder de tu Espíritu. Restaura los muros derribados de nuestra vida, sana lo que está herido y fortalece lo que se ha debilitado. Devuélvenos la pasión por tu presencia y el fuego por tu obra. Haz de nosotros una Iglesia que no solo espere milagros, sino que sea instrumento de tus milagros. Danos compasión por los perdidos, valentía para predicar el evangelio y fe para orar por los enfermos, creyendo que Jesucristo sigue sanando, libertando y transformando vidas. Que no desperdiciemos el tiempo que nos has concedido, sino que cada día vivamos para extender tu Reino y glorificar tu Nombre. Amén.

Sigue orando con tus propias palabras, de forma audible y deja que el Espíritu Santo te guíe… En el nombre de Jesús.


Amén.




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Invitado
21 jul
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🙏

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Invitado
20 jul
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Amén.🙏🏼

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Yisel
20 jul
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

🙏🏻🙏🏻🙏🏻

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