Cómo ver y entrar al Reino de Dios: el nuevo nacimiento y la transformación espiritual
- Pastora Martha Janeth

- 27 abr
- 3 min de lectura

Leer Hechos 10:38 "Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él."
Adoración recomendada: Tu Reino está aquí (New Wine).
Hoy, como iglesia, somos el cuerpo de Cristo y hemos sido llamados para continuar su obra: predicar, enseñar, sanar y liberar. Porque el Reino de Dios no es visible a los ojos naturales, es espiritual, sobrenatural, pero real.
¿Qué es el Reino de Dios y cómo funciona?
El Reino de Dios es la forma de gobierno de Dios. A diferencia de la democracia, donde se entra por un voto, en el Reino se entra naciendo dentro de él.
Jesús vino a establecer ese Reino, pero comienza primero en el corazón. Por eso Juan el Bautista preparaba el camino con una palabra clave: arrepentimiento. El camino del Reino no es externo, es interno. Es el corazón del hombre.
El Reino de Dios empieza con un corazón rendido, La Biblia enseña que Dios mira el corazón. No basta con acciones externas; lo que transforma la vida es un corazón rendido a Él. Podemos doblar las rodillas, pero si no doblamos el corazón, nada cambia.
El problema del pueblo de Israel fue la dureza del corazón. Vieron milagros, provisión y el poder de Dios, pero no conocieron sus caminos. Dios sigue diciendo hoy: “No endurezcáis vuestro corazón” Porque donde Dios encuentra un corazón dispuesto, allí establece su Reino.
Cómo ver y entrar al Reino de Dios según Jesús
Juan 3:3 dice: “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”
1. Hambre espiritual: el inicio de la transformación. Nicodemo era un hombre religioso, pero entendió que necesitaba algo más. Se acercó a Jesús con hambre espiritual. Para entrar al Reino, se necesita reconocer que se necesita un cambio real, no solo conocimiento religioso.
2. Nacer de nuevo: clave para ver y entrar al Reino. Juan 3:5 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” Jesús fue claro: El que no nace de nuevo no puede ver ni entrar al Reino de Dios.
Nacer de nuevo no es solo perdón de pecados. Es una transformación total: Abre los ojos espirituales para ver lo sobrenatural, Permite vivir las promesas de Dios en el presente y nos convierte en ciudadanos del Reino.
En el Reino, Jesús no mejora tu vida, la transforma completamente, Cristo no vino a crear una religión más, vino a traer una vida nueva. En la religión, el hombre intenta mejorar por sus fuerzas. En el Reino, Cristo reemplaza nuestra vida con la suya, una vida con poder y autoridad para hacer las obras que Él hizo y aún mayores.
El diseño original de Dios: restaurar Su Reino en nosotros
El diseño original de Dios: restaurar el Reino. Desde el principio, Dios creó al hombre para gobernar y reflejar su naturaleza en la tierra. La caída trajo separación, pero Jesús vino como el último Adán para restaurarlo todo.
Hoy, por medio de Cristo, somos reconciliados, restaurados y llamados a manifestar su Reino en la tierra. El Reino se vive todos los días, Dios no busca templos, busca corazones donde reinar. El Reino se vive: En casa, en el trabajo, en lo cotidiano. Somos llamados a demostrarlo con poder: predicando, sanando, liberando y anunciando salvación.
Oración Profética:
Señor Jesús, hoy reconozco que te necesito. No quiero solo una religión, quiero una vida transformada por Ti. Rindo mi corazón delante de tu presencia. Quita toda dureza, todo orgullo y toda incredulidad. Hazme nacer de nuevo, abre mis ojos espirituales y enséñame a vivir en tu Reino aquí y ahora. Llena mi vida con tu Espíritu Santo, revísteme de poder para vivir en santidad, autoridad y amor. Declaro que tu Reino se establece en mí, en mi familia y en todo lo que hago. Hoy decido vivir como ciudadano del Reino, reflejando tu naturaleza en la tierra. En el nombre de Jesús...
Sigue orando con tus propias palabras, de forma audible y deja que el Espíritu Santo te guíe… En el nombre de Jesús.
Amén.



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