La bendición de Dios: identidad, favor y propósito para tu vida.
- Álvaro Otálvaro Rojas

- 16 mar
- 2 Min. de lectura

Leer Efesios 1:3 "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo"
Adoración recomendada: "The Blessing". (https://www.youtube.com/watch?v=pVb8rGuIkag).
La bendición nace del corazón del Padre.
La palabra bendición significa autorización para que te vaya bien y prosperar. Y antes de que hicieras algo para merecerlo, Dios ya había decidido bendecirte. La bendición no nace de tu desempeño, sino del corazón del Padre. Él no bendice porque seamos perfectos, sino porque somos sus hijos. Su bendición es más que prosperidad o momentos favorables: es Su favor, Su identidad y Su propósito reposando sobre nuestra vida.
Palabras que marcan nuestra vida.
Sin embargo, muchas personas viven cargando palabras que los marcaron: críticas, etiquetas, frases que sembraron duda o vergüenza.
Tal vez alguien dijo que no eras suficiente, tal vez creciste intentando demostrar tu valor, tal vez aún escuchas esa voz que te acusa, porque ninguna palabra es inocente, por ello debemos cuidar lo que decimos; porque sea buena o mala afectara al otro para mal o para bien.
Dios te quiere bendecir para que bendigas a otros.
Desde el principio, Dios mostró que la bendición tiene un propósito mayor. Cuando llamó a Abraham le dijo: “Te bendeciré… y serás bendición” (Génesis 12:2).
En Números 6: 22-27 encontramos la bendición sacerdotal, “... Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”
La bendición sacerdotal declara que Dios ofrece a su pueblo favor, protección, gracia, presencia y paz. Al pronunciarla, el pueblo quedaba marcado con el nombre de Dios y bajo su cuidado.
La bendición nunca fue diseñada solo para nuestro beneficio personal, sino para fluir a través de nosotros.
Dios nos bendice para que también bendigamos a otros: con nuestras palabras, nuestras acciones y nuestra forma de vivir. La bendición de Dios no trae ansiedad ni esclavitud; trae plenitud. No solo cambia lo que tienes, transforma quién eres.
La última palabra la tiene Dios.
Quizás hoy necesitas soltar palabras que te hirieron y abrazar lo que Dios dice de ti. Tu pasado no define tu identidad. Tu historia no está determinada por lo que otros dijeron. La última palabra la tiene tu Padre. Y Él ya decidió bendecirte y autorizarte para que te vaya bien.
Oración Profética:
Padre amado, gracias porque tu corazón hacia mí es de amor. Hoy renuncio a toda palabra que haya marcado mi identidad fuera de tu verdad. Suelto el rechazo, la culpa y el temor. Hoy recibo tu bendición sobre mi vida. Declaro que soy tu hijo amado y que tu favor me acompaña. Bendice mi familia, mi vida, y mis decisiones, y usa mis palabras como un canal de bendición para otros. Que mis palabras den vida y que mi vida refleje tu amor, En el nombre de Jesús...
Sigue orando con tus propias palabras, de forma audible y deja que el Espíritu Santo te guíe...
Amén.



Amén. Lo recibo y lo atesoro para mi vida.🙏🏼
Recibido la Restauración y Restitución de DIOS porque El obra de manera Incomparable En Mi, Por causa de Su Gran Amor y Misericordia